En respuesta a la situación, varios estados están considerando o implementando medidas para reducir la carga fiscal sobre el combustible. Georgia, por ejemplo, implementó una suspensión de 60 días de su impuesto estatal de 33 centavos por galón de gasolina y 37 centavos por galón de diésel. El gobernador Brian Kemp declaró que su objetivo era 'devolver el dinero de los contribuyentes a quienes les pertenece'. Los resultados iniciales en Georgia han sido positivos, con una caída de 15 centavos por galón en comparación con el aumento promedio nacional. Sin embargo, otros estados, como Florida, han mostrado escepticismo sobre la efectividad de estas medidas.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ha expresado dudas sobre si los consumidores realmente verán un ahorro real, argumentando que los precios pueden ajustarse para neutralizar el impacto de la suspensión. Mientras tanto, estados como California, Connecticut, Maryland y Utah están evaluando la posibilidad de implementar medidas similares.