A cambio de que Arabia Saudita reinvirtiera sus dólares en Estados Unidos, Washington garantizaba la seguridad del reino, incluyendo la presencia de tropas, el suministro de armas avanzadas y la libre navegación en el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el papel de Estados Unidos en la región ha cambiado drásticamente. Aunque las fuerzas militares estadounidenses e israelíes han degradado las capacidades de Irán, el régimen iraní aún puede bloquear selectivamente el estrecho de Ormuz, a menos que se negocie el paso seguro y se pague en yuanes chinos.
Además, los misiles y drones iraníes han causado daños significativos a la infraestructura estadounidense, y los sistemas de defensa aérea estadounidenses no han logrado proteger completamente la infraestructura energética de los aliados del Golfo. Esto pone en riesgo la seguridad del 'petrodólar'.