En febrero, la economía de EE.UU. experimentó una pérdida de 92,000 empleos, y la tasa de desempleo subió al 4.4%. Los economistas esperaban un crecimiento moderado, pero en cambio, se registraron pérdidas de empleos en sectores como la construcción, la manufactura, restaurantes, servicios administrativos y atención médica.
Esta situación no es un simple mal mes; es una transformación estructural que se ha ido gestando durante años, evidenciando una crisis de mano de obra en el país.