El hallazgo de un segundo narcotúnel en Ceuta, diseñado para introducir hachís desde Marruecos, evidencia la constante evolución de las tácticas de contrabando. La estructura, calificada como “compleja” y “laberíntica” por las autoridades, estaba oculta tras un refrigerador insonorizado en una nave industrial.
La operación antidroga ha resultado en 20 detenciones en la ciudad autónoma y decenas más en otros puntos del país. Este descubrimiento subraya la creciente presión sobre una de las fronteras más sensibles de Europa, donde las organizaciones criminales buscan constantemente nuevas formas de eludir los controles policiales.
El túnel, que incluía raíles, vagones y sistemas de poleas, representa una sofisticada cadena logística subterránea para el transporte y almacenamiento de droga. La Policía Nacional prevé solicitar la colaboración de Marruecos para determinar el recorrido exacto de la galería, que podría extenderse más allá de la valla fronteriza.