En un contexto donde Estados Unidos y otros países occidentales son reacios a involucrarse en Oriente Medio, la situación en Líbano podría ser una excepción. El gobierno libanés, liderado por el presidente Joseph Aoun, está intentando activamente desmantelar a Hezbolá, un grupo yihadista respaldado por Irán desde la década de 1980. Esta iniciativa, junto con la disposición de Siria a bloquear el tránsito de armas, sugiere un cambio importante en la dinámica regional.
La remoción de Hezbolá del Líbano podría poner fin a uno de los instrumentos más poderosos de proyección regional de Irán. Esto abriría la puerta a un fin formal de las hostilidades entre Israel y Líbano, algo impensable durante casi ocho décadas. Además, podría atraer al Líbano a la arquitectura más amplia de normalización regional que ahora está tomando forma tentativamente.