El presidente Trump, en una publicación en redes sociales, afirmó que se están realizando grandes progresos en las negociaciones con Irán para poner fin a las operaciones militares. Sin embargo, advirtió que si no se llega a un acuerdo pronto y el estrecho de Ormuz no se reabre de inmediato, Estados Unidos ampliaría su ofensiva, "obliterando" plantas de energía, pozos petrolíferos, la isla de Kharg y, posiblemente, incluso las plantas de desalinización. Esta amenaza representa una escalada significativa en la retórica y las posibles acciones militares.
La amenaza de atacar las plantas de desalinización, que proveen agua potable, plantea serias preocupaciones sobre el respeto a las leyes de conflicto armado, que prohíben ataques a infraestructuras civiles a menos que la ventaja militar supere el daño civil. Causar sufrimiento excesivo a civiles podría constituir un crimen de guerra.