En una declaración anterior a la BBC, el portavoz del Ejército, el Mayor Montrell Russell, afirmó que 'el Ejército se toma muy en serio cualquier acusación de operaciones de vuelo no autorizadas o inseguras y está comprometido a hacer cumplir las normas y responsabilizar al personal'. A pesar de esta declaración, la decisión de no sancionar a los pilotos ha generado dudas sobre la coherencia en la aplicación de las normas.
El incidente ha puesto de manifiesto la tensión entre el respeto a las figuras públicas, la política y la necesidad de mantener la integridad y la disciplina dentro de las fuerzas armadas. La controversia continúa generando debate en la opinión pública.