El estudio, aunque revelador, tiene limitaciones.
Al ser transversal, no puede determinar si estas diferencias cerebrales causan los estallidos emocionales o son su resultado. Además, los factores de comportamiento se basaron exclusivamente en cuestionarios de padres, lo que puede introducir sesgos. Los escaneos fMRI duraron solo seis minutos, lo que podría haber afectado la fiabilidad de los datos de conectividad funcional.