En la evaluación inicial, la depresión se relacionó con un menor rendimiento en atención, memoria a largo plazo, memoria de trabajo y función ejecutiva. Sin embargo, en el seguimiento longitudinal, la mayoría de estos déficits cognitivos iniciales desaparecieron, excepto la inatención, que mostró una relación persistente y recíproca con la depresión. Los resultados sugieren que la depresión y los déficits de atención pueden exacerbarse mutuamente con el tiempo, afectando el rendimiento académico y el funcionamiento diario.
La Dra. Korczak comentó que los hallazgos sugieren cambios en la presentación de los síntomas de depresión a medida que los niños se convierten en adolescentes, con síntomas cognitivos más prominentes en los niños más pequeños. A medida que los adolescentes crecen, la depresión tiende a cambiar hacia problemas emocionales y sociales, lo que podría explicar la disminución de los efectos directos en la memoria y la planificación.