El juego de Power Play de los Islanders no estuvo a la altura en este partido, concediendo goles clave en momentos decisivos. El equipo permitió su primer gol en Power Play en seis partidos, después de haber enfrentado solo seis oportunidades de Power Play en sus cinco partidos anteriores. El gol de Quinn se produjo tras una serie de errores en la zona defensiva, permitiendo que el jugador de los Sabres avanzara sin oposición y anotara con facilidad.
Posteriormente, Thompson, uno de los jugadores más peligrosos de la NHL, encontró un espacio en la cobertura defensiva y superó a Sorokin con un potente disparo. Ante la ineficacia de su propio Power Play, los Islanders no pueden permitirse conceder goles de este tipo, ya que esto dificulta enormemente sus opciones de victoria.