Roman Abramovich, sancionado tras la invasión rusa de Ucrania, ha tomado medidas para establecer una nueva fundación destinada a gestionar los 2.400 millones de libras esterlinas obtenidos de la venta del Chelsea. Esta acción se produce en respuesta a las amenazas legales de Keir Starmer y a las restricciones impuestas por el gobierno británico.
La solicitud para la creación de la 'Fundación para Víctimas de Conflicto' será presentada esta semana ante la Comisión de Caridad, sin la autorización del gobierno. El gobierno británico había indicado previamente que tomaría medidas legales para desbloquear los fondos, actualmente congelados en una cuenta bancaria de Fordstam Ltd.