El ataque mortal se produce en un contexto de intensificación de los ataques entre Israel y Hezbolá. La escalada de violencia se ha visto agravada por los bombardeos israelíes contra posiciones del grupo libanés y los posteriores intercambios de fuego en la frontera.
En las últimas semanas, la misión ha registrado múltiples incidentes, incluyendo ataques previos contra bases de la ONU, donde los cascos azules tuvieron que refugiarse en búnkers. La portavoz de la misión, Kandice Ardiel, explicó que balas, fragmentos y metralla impactaron en edificios y zonas abiertas dentro del cuartel, poniendo a los soldados en riesgo.