En las últimas semanas, el presidente Trump ha promovido la idea de conversaciones con funcionarios iraníes, al mismo tiempo que el Pentágono ha desplegado miles de marines y marineros en Oriente Medio, sumándose a los más de 50,000 miembros del servicio estadounidense ya presentes en la región. Esta dualidad entre la diplomacia y el despliegue militar crea una imagen confusa y contradictoria de la postura de Estados Unidos.
Trump declaró al Financial Times que había hablado con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien previamente negó haber mantenido conversaciones con funcionarios estadounidenses. Además, Trump expresó que su 'cosa favorita' es tomar el petróleo de Irán, lo que sugiere una estrategia basada en la presión económica y la apropiación de recursos.