El año pasado, Trump ordenó la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile con un costo estimado de 400 millones de dólares. Esta decisión generó controversia y críticas significativas. El expresidente justificó la necesidad del salón de baile, argumentando que se utilizaría para cenas de estado, galas y otros eventos importantes con líderes mundiales.
El proyecto, según la Casa Blanca, se financia con donaciones privadas, y se especula que podría incluir un "proyecto secreto", según informes de CNN a principios de este año.