Las palabras del ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, reflejan la profunda crisis diplomática entre España e Israel. Esta situación se ha agravado tras las recientes declaraciones de Sánchez en la red social X, donde criticó decisiones del gobierno israelí, incluyendo la aplicación de la pena de muerte a palestinos condenados por terrorismo.

Estas críticas han sido consideradas como un "paso más hacia el apartheid" por el presidente español. La tensión actual supera cualquier crisis previa en las cuatro décadas de historia diplomática entre ambos países.
La postura de Sánchez, sin embargo, no es unánime en la Unión Europea, aunque Alemania y la propia UE han expresado preocupaciones similares, el tono de las críticas de España es radicalmente diferente. Expertos y exdiplomáticos señalan que la situación actual es producto de una combinación de factores políticos internos y externos, incluyendo la influencia de grupos minoritarios en los gobiernos de ambos países. El ex embajador de Israel en España, Victor Harel, describe la situación como un reflejo de los intereses políticos de ambos líderes, quienes buscan asegurar su supervivencia política, y añade que Sánchez se muestra como antisionista, criticando al gobierno israelí constantemente.