La muerte del ex líder supremo iraní, Ali Khamenei, en un ataque aéreo israelí en el primer día de la guerra, y su sucesión por su hijo Mojtaba Khamenei, complican aún más el panorama.
El nuevo líder supremo no ha sido visto en público, y la República Islámica no muestra signos inminentes de colapso.
Además, Irán aún posee el uranio enriquecido, que Trump a veces llama "polvo nuclear", lo que agrega otra capa de complejidad.