Las autoridades rusas acusaron a un diplomático de la Embajada Británica en Moscú de participar en actividades de inteligencia subversivas. El diplomático, identificado como segundo secretario de la embajada por medios estatales rusos, fue acusado de proporcionar información falsa al solicitar la entrada al país. También se le acusó de intentar obtener información sensible en reuniones no oficiales con expertos económicos.
La agencia de espionaje FSB emitió un comunicado oficial confirmando la revocación de la acreditación del diplomático y ordenando su salida del país en un plazo de dos semanas. Este incidente marca la segunda vez que un diplomático británico es expulsado de Moscú bajo acusaciones de espionaje por parte de las autoridades rusas.
La situación refleja las tensiones continuas entre Rusia y el Reino Unido en el ámbito de la inteligencia y la diplomacia.