Según el informe, El-Sayed planeaba desviar la atención del tema de la muerte del ayatolá, prefiriendo enfocarse en el escándalo de Jeffrey Epstein. Ante preguntas sobre Irán, su estrategia consistía en acusar a Trump de pedófilo, argumentando que la guerra era una distracción.
Esta táctica ha sido duramente criticada, considerándola una forma de eludir la discusión sobre sus propias posturas morales y políticas. La estrategia de El-Sayed, según sus críticos, busca distraer al público mediante una mentira, en lugar de abordar directamente el tema en cuestión.