En las últimas semanas, el presidente Trump ha arremetido repetidamente contra los aliados de EE.UU. por su vacilación en desplegar activos militares en el conflicto actual. La seguridad del Estrecho de Ormuz ha sido un punto central en su campaña de presión. Trump ha llegado a calificar a la OTAN como un "tigre de papel" en una entrevista, cuestionando la efectividad de la alianza.
Algunos países de la OTAN, como el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y los Países Bajos, han expresado su disposición a contribuir a los esfuerzos para reabrir el crucial canal de transporte de petróleo, pero se han resistido a los llamamientos para enviar buques de guerra o unirse a la guerra de manera más amplia. Esta resistencia ha generado tensiones y ha llevado a Trump a cuestionar el valor de la alianza para los intereses de Estados Unidos.