La última ejecución legal en Israel fue la de Adolf Eichmann en 1962, un hito en la historia judicial israelí. La nueva ley, impulsada por el Ministro de Seguridad de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, y respaldada por el Primer Ministro Benjamin Netanyahu, establece la pena capital, pero solo para asesinatos que busquen 'negar la existencia del Estado de Israel'.
Esta definición abre la puerta a interpretaciones sesgadas y a la aplicación selectiva de la justicia. La ley podría haber evitado la pena de muerte para Baruch Goldstein, un colono israelí que asesinó a 29 palestinos en oración en 1994, lo que demuestra la clara parcialidad de la legislación.