El bloqueo previo generó una inmediata ola de consternación internacional y condenas por parte de líderes de España, Italia, Francia y otros países europeos.
A estas críticas se sumó el embajador de Estados Unidos en Israel, Mike Huckabee, quien calificó la medida de injustificable.
Huckabee señaló un trato desigual por parte de las autoridades, argumentando que las restricciones no se aplicaban con la misma severidad en los rezos judíos.