España ha cerrado su espacio aéreo a los vuelos involucrados en la Operación Furia Épica, impidiendo el paso a aviones estadounidenses estacionados en terceros países como Reino Unido o Francia. Esta decisión complica los esfuerzos de Estados Unidos por influir en Irán. El gobierno español, liderado por el Primer Ministro Pedro Sánchez, confirmó la medida, rechazando todos los planes de vuelo relacionados con la operación en Irán, incluyendo aquellos para aviones de reabastecimiento.
La prohibición ha obligado a los aviones a modificar sus rutas, en algunos casos, obligándolos a rodear la Península Ibérica para acceder al Estrecho de Gibraltar. Estas modificaciones implican reabastecimiento en la Base Aérea de Lajes en las Azores, Portugal.
La decisión refleja una postura de neutralidad y precaución ante el conflicto en curso, limitando el apoyo logístico a las operaciones militares estadounidenses en la región.