Tanto Trump como el Congreso han realizado cambios importantes en las leyes fiscales, como la ley de reconciliación que evitó un aumento de impuestos para el 62% de los contribuyentes en 2025. Sin embargo, Trump ha impulsado nuevas exenciones, como deducciones por propinas, horas extras y préstamos automotrices, que estrechan la base impositiva y empeoran el déficit. Cada nueva deducción conlleva definiciones, límites de ingresos y reglas de informes, complicando el proceso de declaración.
Estas medidas, aunque temporalmente beneficiosas, tienden a permanecer y establecer el tono para la agenda fiscal demócrata, lo que podría agravar la situación fiscal del país a largo plazo.