La Cámara de Representantes y el Senado aprobaron legislaciones separadas para financiar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), pero las diferencias impiden un acuerdo.
El punto de conflicto principal radica en la aplicación de la ley de inmigración federal, especialmente tras incidentes como los tiroteos fatales en Minneapolis.
El proyecto de ley del Senado, de carácter bipartidista, rechazó la financiación de las operaciones de aplicación de la ley mientras se negocia la reforma policial, mientras que el proyecto de la Cámara, liderado por los republicanos, financia todo el DHS, incluyendo el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza, a los niveles actuales durante ocho semanas.