La terapia de conversión, que busca cambiar la orientación sexual o la identidad de género, ha sido ampliamente criticada y rechazada por las principales organizaciones médicas y de salud mental. Estas organizaciones, incluyendo la Asociación Americana de Psicología y la Asociación Americana de Psiquiatría, han declarado que la terapia de conversión es ineficaz y puede causar daño psicológico. Los métodos utilizados en la terapia de conversión a menudo incluyen técnicas no científicas y pueden llevar a la depresión, la ansiedad y, en algunos casos, al suicidio.
La postura de las organizaciones médicas refuerza la importancia de proteger a los menores de prácticas potencialmente dañinas. El fallo de la Corte Suprema, aunque no prohíbe explícitamente la terapia de conversión, subraya la necesidad de considerar cuidadosamente la libertad de expresión al regular las prácticas profesionales.