La Constitución de 1789, un documento deliberadamente limitado, establece las bases del gobierno estadounidense. Los Padres Fundadores, con una formación en lenguas clásicas, crearon un marco para limitar el poder gubernamental, no para dirigir la vida de las personas. Aproximadamente el 20% de la Constitución enumera lo que los gobiernos federales y estatales no pueden hacer, mientras que solo el 10% se enfoca en las facultades positivas. El restante 70% se centra en la estructura del poder y cómo debe ejercerse.
La separación de poderes fue concebida como un escudo para los ciudadanos contra el Estado, no como una simple filosofía de gobierno. Este diseño original se ha visto comprometido por la inacción del Congreso.