Miles McBride, el guardia de los New York Knicks, ha estado fuera desde finales de enero debido a una cirugía por una hernia deportiva. Ahora, con solo ocho partidos restantes antes de los playoffs, su regreso es inminente.
Su vuelta significa que alguien en la rotación actual tendrá que ceder su puesto, una decisión difícil dada la profundidad del equipo. El regreso de McBride brindará a los Knicks a su mejor anotador desde la banca y a uno de sus mejores defensores en el balón.
Esto plantea un desafío para el entrenador y el equipo en general, ya que deberán decidir cómo integrar a McBride sin afectar el rendimiento del equipo.