Spotify, por ejemplo, invierte fuertemente en revisiones automatizadas y manuales para prevenir, detectar y mitigar el impacto de los streams artificiales en su plataforma.
Apple Music afirma tener un control riguroso, declarando que menos del uno por ciento de sus streams son manipulados. Ambas plataformas utilizan algoritmos de IA y captchas para detectar patrones de reproducción anormales, penalizando a los infractores. Luminate, que proporciona datos de streaming a Billboard, también tiene un sistema de verificación para garantizar la objetividad de las listas.