El estudio 'Cannabis & Me' analizó datos de 4,736 individuos, revelando una fuerte asociación entre el trauma infantil, especialmente el abuso emocional y físico, y la paranoia.
La investigación, publicada en 'Psychological Medicine', encontró que el consumo intensivo de cannabis actúa como un amplificador de estos síntomas, intensificando la paranoia inducida por el trauma.
La paranoia se define como una desconfianza persistente e irracional hacia los demás, interpretando situaciones ambiguas como amenazas.