La nueva obra es la última etapa de una franquicia que comenzó en 1976, cuando el socio de escritura de Lynn, Antony Jay, propuso crear una serie de comedia sobre el servicio civil británico. Los dos se enterraron en la investigación y, como escribe Lynn en las notas del programa de la producción, descubrieron que la realidad del gobierno resultó ser más absurda que cualquier cosa que pudieran haber inventado. 'Yes, Minister', que siguió las batallas perpetuas del político de carrera Jim Hacker con su formidablemente obstructivo Secretario Permanente Sir Humphrey Appleby, se emitió durante tres series de siete episodios en BBC2 entre 1980 y 1984.
Una secuela, 'Yes, Prime Minister', en la que Hacker ascendió a Downing Street con Sir Humphrey a cuestas, siguió durante 16 episodios entre 1986 y 1988. La BBC, siempre nerviosa por la cuota de licencia, se negó a emitir incluso el episodio piloto hasta después de una elección general por temor a acusaciones de parcialidad, una precaución que resultó ser completamente innecesaria. La serie ganó múltiples premios BAFTA y se convirtió, de manera improbable, en el programa de televisión favorito de la Primera Ministra Margaret Thatcher. Como señala Lynn, el programa dio inadvertidamente a los políticos de todo el espectro una coartada útil: por primera vez, los votantes pudieron entender que, cuando el gobierno no cumplía sus promesas, el servicio civil podría ser la razón.