Weir, conocido por su franqueza, explicó que siempre ha sido una persona directa. Además, comentó que, al llevar una década alejado del interés mediático, se sintió menos cauteloso al expresar sus opiniones. El autor también bromeó sobre su regreso a la escritura de novelas, donde, según él, nadie se preocupará por lo que diga.
En su carta, Weir se ofreció a conversar con Kurtzman, incluso si era para recibir críticas, mostrando su arrepentimiento y disposición a enmendar la situación.