El espectáculo se dividió en cuatro actos, cada uno con una estética y ambiente diferente. La Heritage Orchestra, compuesta por una veintena de músicos, se situó en un foso en el centro del recinto, mientras Rosalía se movía por un escenario cambiante. La transformación del escenario fue clave para la narrativa del concierto, pasando de una caja de muñecas inicial a una recreación del Museo del Louvre y la sala de la Gioconda. La artista, vestida con un tutú y zapatillas de punta, inició el concierto con 'Sexo, violencia y llantas' y 'Reliquia', demostrando su habilidad para fusionar diferentes estilos. El público, sobrecogido, participó activamente en la experiencia, respondiendo a las indicaciones de Rosalía.