Zendaya, a pesar de su carisma, interpreta un papel más convencional, mientras que Pattinson se roba el protagonismo con su interpretación de Charlie, un personaje al borde del colapso. La actuación de Pattinson se vuelve más intensa a medida que la película avanza, mostrando su deterioro emocional. La película culmina con una farsa en la secuencia de la boda, que, a pesar de sus giros y complicaciones, resulta en un final impactante. Borgli demuestra ser un cineasta original, combinando elementos de Dogme 95 y 'Wedding Crashers'.