Los zapatos plateados de Larson, con punta larga y delgada, fueron un detalle clave de su atuendo. El diseño incluía un tacón de aguja que elevaba la parte trasera del zapato. La superficie reflectante de los zapatos capturaba la luz, creando un efecto visual llamativo. Este calzado, sin correas ni adornos adicionales, complementó a la perfección el vestido de Rodarte. La elección de los zapatos fue un claro guiño a la estética espacial y futurista de la película.
La atención al detalle en la elección de los zapatos, junto con el resto del atuendo, demostró la dedicación de Larson a su papel y al evento. La simplicidad y elegancia de los zapatos plateados contrastaron con la complejidad del vestido, creando un equilibrio visual. Los zapatos se convirtieron en un punto focal, atrayendo la atención y completando la imagen general.