La guerra en Irán está teniendo repercusiones significativas en la industria automotriz global, principalmente debido a las interrupciones en el suministro de petróleo. El cierre del estrecho de Ormuz, por ejemplo, podría afectar hasta el 20% del suministro mundial de petróleo, con proyecciones de precios que podrían alcanzar los $100 por barril. Además, la amenaza de cierre del estrecho de Bab el-Mandeb agrava la situación, pudiendo detener otro 4% del suministro global.
Estas interrupciones, según el artículo del Banco de la Reserva Federal de Dallas, son de 3 a 5 veces mayores que las de crisis anteriores en 1973, 1979, 1980 y 1980. La situación ha generado una mayor incertidumbre en el mercado y ha acelerado la consideración de alternativas a los vehículos de gasolina.