Cuando volvemos a entrar, Carolyn está leyendo la obra del dramaturgo irlandés Brian Friel, 'Lovers', junto a su hermana Lauren (Sydney Lemmon), mientras John vuela solo. Aburrida, conmovida o con algún tipo de premonición, Carolyn le pregunta a su piloto '¿Permiso para entrar en la cabina?'. Concedido ese permiso, se pone los auriculares. 'Te eché de menos', dice John. 'Tenía esa sensación', responde Carolyn. Es la reconciliación total que la serie ha hecho esperar a los espectadores, y llega justo cuando John, pilotando hacia lo que cree que es el horizonte, de repente pierde el sentido. Él insta a Carolyn a volver a su asiento, pero ella se niega, permaneciendo a su lado mientras los diales giran y encienden su rostro de rojo. 'Está bien, solo respira. John, solo respira. Solo respira'. Mientras él se muestra confundido por el momento en que el destino y sus decisiones lo han colocado, ella se ve serena.
El resto del final trata sobre las consecuencias de las muertes de John, Carolyn y Lauren, en particular el dolor de la hermana de John, Caroline Kennedy (Grace Gummer), y la madre de Carolyn y Lauren, Ann Messina Freeman (Constance Zimmer).