La clase creativa, compuesta por guionistas, actores y directores, se enfrenta a una contradicción fundamental. Por un lado, defienden lo que antes criticaban: un sistema que se ha vuelto más corporativo y menos creativo. Por otro lado, la IA podría ser vista como una amenaza, el último avance de la tecnología capitalista.
Esta situación divide a la comunidad creativa. Algunos, como Justine Bateman, lideran movimientos en contra de la IA. Otros, como Clint Bentley, se cuestionan el valor de la creatividad humana en este nuevo contexto.