Este anuncio reaviva las preocupaciones sobre la salud y el bienestar de Tiger Woods, quien ha enfrentado numerosos desafíos a lo largo de su carrera. En 2021, Woods sufrió graves lesiones en las piernas tras un accidente automovilístico en Los Ángeles, incluyendo fracturas compuestas en ambas piernas y una fractura de tobillo. Además, en 2017, fue arrestado bajo sospecha de DUI después de ser encontrado dormido en un automóvil con el motor encendido y estacionado en un carril de conducción.
Woods admitió haber utilizado Vicodin, Dilaudid, Xanax, Ambien y THC después de una cirugía de columna, lo que subraya la complejidad de sus problemas de salud y su dependencia de medicamentos. La situación actual resalta la importancia de la salud mental y física, especialmente para atletas de alto rendimiento que enfrentan una intensa presión y exigencias.