Tras el partido, tanto Gauff como Sabalenka compartieron un sentimiento de respeto y admiración mutua, expresando su deseo de seguir compitiendo entre ellas en el futuro. Gauff, en su discurso, agradeció a Dios y a su equipo por el apoyo recibido durante el torneo, destacando la alegría que sintió a lo largo de la semana. Reconoció la fortaleza de Sabalenka y la motivación que le proporciona su rivalidad.
Sabalenka, por su parte, elogió a Gauff, reconociendo su habilidad y el impacto positivo que tiene en su juego. Ambas jugadoras coincidieron en que su rivalidad las impulsa a mejorar constantemente, lo que beneficia al tenis femenino en general. La deportividad y el respeto mostrados por ambas tenistas fueron un ejemplo para los aficionados y resaltaron la camaradería que existe en el circuito.