Los Chicago Blackhawks experimentaron un viaje por la costa este con resultados mixtos, donde los problemas defensivos se hicieron evidentes.
Durante los cuatro partidos, la defensa permitió un promedio de 42 tiros a puerta por juego, llegando a 47 contra los New York Islanders. Esto puso a prueba a los porteros, quienes enfrentaron una intensa presión en cada encuentro. A pesar de algunos destellos, como la victoria 4-3 en el debut de Anton Frondell, la defensa no logró mantener la consistencia necesaria. Permitió 42 tiros contra los Philadelphia Flyers, 38 contra los New York Rangers y 40 contra los New Jersey Devils.
La incapacidad para despejar la zona en menos de un minuto y medio, obstaculizó a los Blackhawks al inicio de la temporada. Con la reciente transferencia de Connor Murphy a los Edmonton Oilers y la lesión de Matt Grzelcyk, la situación defensiva se agravó. Según NHL Edge, los Blackhawks pasan el 42.5% del juego en su propia zona, ubicándose en el puesto 27 de la liga.