En un encuentro electrizante en Zenica, Bosnia y Herzegovina lograron una histórica clasificación para la Copa Mundial al derrotar a Italia en la tanda de penales. El partido, que finalizó 1-1, mantuvo a los aficionados al borde de sus asientos hasta el último momento. La selección bosnia, conocida como los "Dragones", igualó el marcador en los minutos finales, llevando el partido a la prórroga y, finalmente, a los penales.
La victoria desató una ola de júbilo en todo el país, con miles de personas celebrando en las calles hasta el amanecer.
El entrenador de Bosnia, Sergej Barbarez, expresó su gratitud y cariño hacia la afición, declarando: "Los amo más que a nada". Este triunfo marca un hito importante para el fútbol bosnio, que buscará superar su participación en la Copa Mundial de 2014.