Los detenidos, entre los que se encuentran turistas, expatriados y tripulantes de cabina, se enfrentan a posibles penas de hasta diez años de cárcel. Se encuentran recluidos en celdas policiales superpobladas, con informes de denegación de acceso a necesidades básicas como sueño, alimentación y medicamentos.
Organizaciones de derechos humanos, como Detained in Dubai, denuncian que los detenidos están siendo presionados para firmar declaraciones en árabe que no entienden, y que se les niega el acceso a representación legal.
La situación ha generado una creciente preocupación por el bienestar de los ciudadanos británicos en el país.