Un ataque con misiles iraníes el 27 de marzo en la base aérea Prince Sultan en Al-Kharj, Arabia Saudita, destruyó un avión E-3 Sentry de la Fuerza Aérea de EE. UU. El avión, fabricado por Boeing, tenía un costo aproximado de $300 millones, marcando la primera vez que una aeronave de este tipo es destruida en combate.
Imágenes del avión dañado circularon rápidamente en las redes sociales, mostrando la cola desprendida y el característico domo de radar en tierra. Este incidente representa un golpe significativo a las capacidades de vigilancia de EE. UU., según expertos.