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¿Intentar más duro realmente funciona? Estudio revela que el esfuerzo no mejora las puntuaciones en pruebas de inteligencia

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Un estudio reciente desafía la creencia popular de que el esfuerzo influye directamente en los resultados de las pruebas de inteligencia, demostrando que la motivación no se traduce en mejores puntuaciones cognitivas.

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¿Intentar más duro realmente funciona? Estudio revela que el esfuerzo no mejora las puntuaciones en pruebas de inteligencia
Un estudio publicado en 'Intelligence & Cognitive Abilities' revela que, a pesar de que las recompensas económicas pueden aumentar la motivación, esta no se traduce en mejores resultados en las pruebas cognitivas.

Durante décadas, los investigadores han debatido la relación entre la motivación y el rendimiento cognitivo medido. Algunas teorías sociales prominentes sugieren que una parte considerable de las diferencias en las puntuaciones de inteligencia se atribuye al esfuerzo individual durante el examen. Sin embargo, este estudio, liderado por Timothy Bates de la Universidad de Edimburgo, contradice esta perspectiva.

El estudio utilizó experimentos diseñados para manipular el esfuerzo de los participantes, ofreciendo recompensas financieras para aumentar su motivación. Los resultados mostraron que, aunque la motivación aumentó, el rendimiento en las pruebas de razonamiento y espaciales no mejoró significativamente.
Bates diseñó una serie de experimentos para determinar el impacto real del esfuerzo en el rendimiento mental.

En la primera fase, se desarrolló una encuesta para medir el esfuerzo anticipado antes de la prueba. En la segunda fase, se reclutaron 500 adultos para una prueba de razonamiento espacial, ofreciendo a la mitad una bonificación económica por mejorar su puntuación. La tercera fase incluyó a más de 1,200 participantes, utilizando un conjunto diferente de preguntas para medir el esfuerzo.

El estudio utilizó una bonificación de dos libras esterlinas para incentivar a los participantes a mejorar sus resultados. A pesar del aumento de la motivación reportado, el rendimiento real en las pruebas se mantuvo sin cambios, lo que indica que el esfuerzo no tuvo un impacto significativo en las puntuaciones cognitivas.
Los resultados combinados de los experimentos sugieren que las habilidades mentales básicas son relativamente independientes de los actos de voluntad a corto plazo.

El estudio confirma la validez de las pruebas cognitivas estándar, ya que no se ven fácilmente afectadas por los niveles fluctuantes de motivación, lo que las convierte en una reflexión precisa de las habilidades de razonamiento básicas de una persona.

El estudio, titulado 'Is Trying Harder Enough? Causal Analysis of the Effort-IQ Relationship Suggests Not', fue escrito por Timothy Bates.
Los hallazgos no implican que el trabajo duro y la perseverancia sean inútiles en general. La diligencia y el establecimiento de objetivos siguen siendo estrategias muy efectivas para el éxito a largo plazo, especialmente al dominar nuevas habilidades o completar proyectos extensos.

Los educadores que buscan mejorar los resultados de los estudiantes podrían centrarse en técnicas de instrucción probadas, como el tiempo sistemático dedicado a una tarea y la repetición espaciada durante semanas y meses. Estas estrategias ofrecen un camino más realista hacia la mejora académica que esperar un repentino estallido de esfuerzo para aumentar la capacidad cognitiva básica de un estudiante.
Un análisis anterior sugería que ofrecer pequeñas recompensas monetarias podía aumentar el rendimiento en las pruebas en gran medida; sin embargo, ese análisis original fue descartado debido a datos fraudulentos. Estudios observacionales anteriores sobre el esfuerzo adolecían de un defecto conocido como causalidad inversa, donde la percepción de un buen desempeño lleva a informar un mayor esfuerzo, en lugar de que el esfuerzo cause un buen desempeño.

La metodología de Bates, que incluyó la medición prospectiva del esfuerzo y la manipulación de la motivación a través de incentivos, proporcionó una comprensión más precisa de la relación entre esfuerzo y rendimiento cognitivo.
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