La administración de Trump implementó recortes significativos en la financiación científica, eliminando más de 7,800 subvenciones de investigación y recortando 25,000 científicos de agencias gubernamentales. Estas reducciones presupuestarias, que alcanzan decenas de miles de millones de dólares, han afectado desproporcionadamente áreas cruciales como la investigación sobre desinformación, vacunas y enfermedades infecciosas.
Esta política podría socavar la posición de Estados Unidos como líder mundial en investigación y desarrollo, un estatus mantenido desde la Segunda Guerra Mundial, según un pronóstico reciente de investigadores de políticas científicas. La disminución de la inversión podría facilitar el ascenso de China, que ha incrementado sustancialmente el gasto público en I+D.