A finales de marzo, el expresidente Donald Trump fue anfitrión de una elegante celebración para conmemorar el Día de la Independencia de Grecia. El evento, que tuvo lugar en el Ala Este de la Casa Blanca, incluyó discursos, saludos y una elaborada recepción. La fiesta, que contó con comida y entretenimiento de lujo, generó críticas debido al contexto de dificultades económicas que enfrenta el país y el cierre parcial del gobierno.
La celebración incluyó pasteles griegos clásicos y dulces como loukoumades, según mostraron videos y fotos. El evento también contó con la presencia de la cabeza de la Iglesia Ortodoxa Griega Americana y miembros de la comunidad grecoamericana. La opulencia de la celebración contrastó con las preocupaciones económicas y el cierre gubernamental parcial que afectaba a muchos ciudadanos.