En una entrevista reciente, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su interés en tomar el control del petróleo iraní, marcando un cambio en sus declaraciones previas sobre el conflicto en la región.
Trump, quien previamente había mencionado la búsqueda de un cambio de régimen y la prevención de armas nucleares como objetivos, ahora centra su atención en los recursos petroleros. Comparó sus planes con la operación en Venezuela, donde Estados Unidos asumió el control de la industria petrolera.
Esta declaración ha generado un intenso debate político y ha sido criticada por algunos como una motivación puramente económica en el conflicto.