Trump no se detuvo en sus propias preferencias, sino que también aprovechó la ocasión para criticar a varias figuras prominentes. Entre ellas, mencionó a Elon Musk, a quien aparentemente considera 'el hombre menos gracioso del mundo'. También se refirió a Nigel Farage, un aliado cercano en el Reino Unido, quien recientemente fue rechazado en sus intentos de reunirse con Trump, a pesar de sus esfuerzos por mantener una relación cercana. Esta situación contrasta con el éxito de Liz Truss, quien sí logró reunirse con el ex presidente.
Además, Trump criticó al príncipe heredero saudí Mohammed Bin Salman, utilizando un lenguaje inusual para la diplomacia. Trump afirmó que Bin Salman 'no pensó que estaría besando mi trasero, ¡realmente no! Y miren ahora, tiene que ser amable conmigo. Le conviene ser amable conmigo, le conviene'. Estas declaraciones reflejan un estilo de comunicación directo y, en ocasiones, confrontacional, que ha sido característico de Trump durante su carrera política.