A pesar del apoyo público, Miller ha enfrentado críticas en Washington. Según Politico, algunos funcionarios atribuyen las recientes hospitalizaciones del jefe interino de Inmigración y Control de Aduanas, Todd Lyons, a los gritos de Miller sobre la baja cantidad de deportaciones. Trump estableció la meta de deportar a 3,000 inmigrantes diarios, pero los promedios diarios en 2026 se sitúan en 1,100, según The New York Times.
En medio de esta presión, la jefa de personal de la Casa Blanca, Susie Wiles, instó a la administración a moderar la aplicación de la ley de inmigración antes de las elecciones de mitad de período, según The Wall Street Journal.