Finalmente, el debate ha puesto el foco en las contradicciones internas de la producción de RTVE y su relación con la gestión privada. Mientras desde el programa se critica la tendencia a la privatización de servicios públicos, 'Mañaneros' está operado por una empresa privada, lo que choca con el reglamento interno que exige que los programas informativos sean de producción propia. Además, se destaca la paradoja de que los tertulianos ataquen la gestión de otras cadenas autonómicas como Telemadrid, cuando comparten los mismos directivos y productoras que anteriormente gestionaron dichos medios bajo el actual modelo de la televisión pública.